SANTOS DEL 7 DE
DICIEMBRE
San Ambrosio
397 d.C.

La
consagración de San Ambrosio, Obispo y Doctor de la Iglesia, en
Milán, cuya doctrina y santidad sirve de ornamento a toda la
Iglesia.
San Agaton
El triunfo
de San Agatón, soldado en Alejandría; el cual en la
persecución de Decio como quisiese impedir la befa que algunos
gentiles hacían de los cuerpos de los Mártires, se
levantó contra él de repente el clamor del vulgo; le
prendieron, y presentado ante el juez, permaneciendo constante en
confesar a Cristo, en castigo de su piedad fue sentenciado a muerte.
San Siervo
San Siervo,
mártir en Tuburbo en Africa; el cual en la persecución de
los vándalos, por orden del rey Hunerico, arriano, fue azotado
por largo tiempo con varillas, levantado en alto repetidas veces con
una polea, dejándole después caer a plomo sobre agudos
pedernales, y también fortado con piedras muy afiladas, y
así alcanzó la palma del martirio.
San Martín
San
Martín, abad, en Saintes en Francia, en cuyo sepulcro obra Dios
continuo milagros. Fue discípulo de San Martín, Obispo de
Tours, y maestro de San Eutropio.
Santa Fara
675 d.C.

Santa Faba,
virgen, en una aldea de Meaux. Era hija de uno de los principales
dignatarios de la corte de Teodoberto, rey de Austasia, y hermana de
San Farón. Cuando llegó a la pubertad sus padres la
propusieron un ventajoso casamiento; pero declarando ella que
había hecho voto de castidad y que nunca tendría otro
esposo que Jesucristo, auxiliada de San Eutasio, tomó el velo de
religiosa en Meaux el año 614.
Dos años después se fundó por su
padre el célebre monasterio que en su origen se llamó
Brige, y después de Faremoutier; y aunque la Santa era muy
joven, fue nombrada princesa abadesa; y asistida de los consejos de San
Cognoaldo y San Walberto, estableció en él la regla de
San Columbano. La reputación de su santidad corrió desde
luego por toda Francia, de modo que fueron a visitarla muchos
príncipes y prelados, y llenaron su monasterio muchas almas
heróicas honradas en los calendarios, como las Santas
Sisetrudis, Gibitrudis, Hercantrudis, y otras. Después de una
prolija y penosa enfermedad fue llamada a recibir la corona eterna el
día 3 de abril del año 655, y por su intercesión
se han obrado innumerables milagros. En los escritos antiguos es
llamada Burgundofora.