La dichosa
muerte de San Nicolás, Obispo y confesor, en Mira,
metrópoli de Licia, de quien entre otros milagros se cuenta uno
muy señalado a saber, que apareciéndose al emperador
Constantino, que estaba muy lejos, con persuaciones y amenazas le
indujo a perdonar la muerte a unos hombres que, no obstante la
distancia que los separaba de este Santo, le invocaban
encomendándose a él.
Santa Dionisia
Las Santas
mujeres Dionisia, Dativa y Leoncia; Tercio, varón religioso,
Emiliano, médico y Bonifacio, con otros tres, en el
África; todos los cuales por defender la fe católica en
la persecución de los vándalos, en tiempo del rey
Hunerico, arriano, padecieron atroces e innumerables tormentos y
merecieron contarse en el número de los confesores de Cristo.
Santa Dionisia, mujer celebrada por su hermosura, cuando su cuerpo
estaba ya desfigurado y hecho una llaga, viendo a su hijo único
Mayorico temblar a vista de sus tormentos, le dijo entre otras cosas:
"Acuérdate, hijo mío, de que fuimos bautizados en el
nombre de la Santísima Trinidad y en el seno de la Iglesia
Católica nuestra madre". Aconteció este martirio el
año 484.
San Mayorico
San
Mayorico, hijo de Santa Dionisia; el cual siendo mocito y temiendo los
tormentos, confortado con las miradas y persuaciones de su madre, se
hizo más valiente que los demás, y en los tormentos
entregó su alma a Dios: abrazóle su madre, y le dio
sepultura en su casa, y oraba continuamente ante su sepulcro.
San Policronio
San
Policronio, presbítero; el cual en tiempo del emperador
Constancio, estando diciendo Misa, fue sorprendido y degollado por los
Arrianos.
Santa Asela
Siglo IV d.C.
Santa
Asela, virgen en Roma; la cual como escribe San Jerónimo siendo
bendita en el vientre de su madre, perseveró toda su vida hasta
la vejez en ayunos y oraciones.