SANTOS DEL 5 DE DICIEMBRE

San Sabas



   San Sabas, abad, en Mutalasca en Capadocia; el cual en Palestina resplandeció con admirable ejemplo de santidad, y trabajó fielmente en defensa de la fe católica contra los que impugnaban el Concilio Calcedonense.

Santa Crispina

   Santa Crispina, mujer nobilísima, en Tebaste en África; la cual en tiempo de Diocleciano y Maximiano, porque no quiso sacrificar a los ídolos, fue degollada por mandato del procónsul Anulino: San Agustín la alaba muchas veces en sus escritos. Nos dice San Agustín que esta Santa mártir era una señora de ilustrísima cuna, muy rica y casada; que tuvo muchos hijos, y que aún cuando de complexión delicada su espíritu era varonil en lo que tenía relación con Dios. Cuando fue preciso confesar públicamente en nombre de Cristo, no hizo ningún caso de las amenazas ni de las exhortaciones del magistrado que trataba de persuadirla, mereciendo así la palma del martirio por el generoso sacrificio de su vida el año 304.

San Julio

   Los Santos mártires Julio, Potamia, Crispín, Félix, Grato y otros siete, en Tagura en África.

San Baso



   San Baso, Obispo de Porantru, en Pentina en el Abruzzo; al cual en el imperio de JulianoApóstata, porque con sus oraciones se desplomó el templo de Marte, indignados los sacerdotes de los ídolos del mismo templo, le azotaron cruelísimamente; y luego con ochenta y cinco heridas que le abrieron alcanzó la corona del martirio.

San Anastasio

   San Anastasio, mártir igualmente; el cual con el ansia de padecer el martirio se ofreció voluntariamente a los perseguidores.

San Nicecio

   San Nicecio, Obispo en Tréveris, varón de admirable santidad. San Gregorio el Grande nos ha dejado un elogio grande de este santo Prelado, y otros muchos Santos del siglo en que vivió dan testimonio de la inocencia de sus costumbres, de su extraordinaria santidad, y de sus milagros. Murió por los años de 506.

San Juan el Taumaturgo

   San Juan, Obispo, llamado el Taumaturgo, en Poliboro en Asia. Floreció en tiempo del emperador León III, llamado Isauro, con quien disputó muchas veces acerca del culto que se debe a las imágenes de los Santos. Fuele concedido el don de milagros, y fueron tantos y tan asombrosos los que obró, que sus contemporáneos le dieron el sobrenombre de Taumaturgo. Según Baronio murió el año 731.

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(Escuela Cima)