SANTOS DEL 4 DE NOVIEMBRE

San Carlos Borromeo
1584 d.C.



   San Carlos Borromeo, en Milàn, Cardenal y Obispo de esta ciudad; el cual esclarecido en santidad y milagros, fue canonizado por Paulo V.

San Vidal



   Los Santos màrtires Vidal y Agricola, en Bolonia: el primero siendo esclavo del sgundo, llegò despuès a ser compañero suyo en el martirio: atormentàronle los perseguidores con tal crueldad, que en todo su cuerpo no se encontraba parte sana; lo cual sufriò con la mayor constancia, y puesto en oraciòn entregò su alma a Dios. A Agricola le dieron muerte enclavado en una cruz con muchìsimos clavos. San Ambrosio, que se hallò presente a la traslaciòn de estos Santos, refiere que recogiò los clavos, la sangre vencedora y la cruz, y lo colocò todo debajo del sagrado altar. El citado San Ambrosio nos informa de que Agrìcola era un caballero de Bolonia, y que Vidal, su esclavo, aprendiò de èl la Religiòn cristiana, y recibiò primero la corona, porque para Cristo no hay diferencia en la condiciòn de siervo ni de Señor. Ambos fueron presos probablemente el año 304. El castigo de Agrìcola fue dilatado por una cruel compasiòn por ver si la vida de los tormentos del siervo le hacìa mudar de resoluciòn, pero lejos de ello quedò màs animado con el ejemplo.

   Entonces toda la compasiòn del pueblo y de los jueces se convirtiò en furor, y el cuerpo del màrtir enclavado en una cruz fue tan herido y penetrado de innumerables clavos, que el nùmero de sus heridas excediò en mucho al de sus miembros. Los cuerpos de los màrtires fueron colocados en el lugar de la sepultura de los judìos. Huyendo San Ambrosio de las manos del tirano Eugenio, entrò en Bolonia el año 393, y allì descubriò estas reliquias. Juliana, devota viuda de Florencia, le convidò a dedicar una iglesia que habìa fundado en aquella ciudad, y le pidiò este tesoro: el que no tuvo arbitrio de negarle una parte de ellas, y cuyo valor ponderò mucho èl mismo a las tres hijas de Juliana, mandàndolas que le recibiesen con respeto, como presente de salvaciòn.

San Claro

   San Claro, presbìtero y màrtir, en territorio de Vejin en Francia. Muriò màrtir de la castidad el año 894, habièndole asesinado dos rufianes pagados por una prostituta que no pudo lograr que el Santo consintièse a sus torpes deseos. Su culto ha sido cèlebre en Francia, y la ermita donde fue enterrado es todavìa lugar donde acuden muchos peregrinos, y que ha sido glorificado por el Señor con mushos milagros.

San Nicandro

   Los Santos màrtires Nicandro, Obispo, y Hermas, presbìtero, en Mira de Licia, siendo presidente Libanio.

San Pierio

   La dichosa muerte de San Pierio, presbìtero de Alejandrìa; el cual fue muy versado en las Santas Escrituras, y de vida muy inocente y propia de un filòsofo cristiano: en tiempo de los emperadores Caro y Diocleciano, gobernando Teonas la iglesia de Alejandrìa, enseñà al pueblo con mucho fruto y escribiò varios tratados; finalmente luego que cesò la persecuciòn se fue a Roma, donde acabò en paz el resto de su vida por los años 287.

San Amancio

   San Amancio, Obispo, en Rodes de Francia, cuya vida fue gloriosa en santidad y milagros.

San Joanicio

   San Joanicio, abad, en Bitinia. Era natural de Bitinia, hijo de padres pobres, y pasò los primeros años guardando cerdos: despuès entrò en las compañìas de guardias del emperador de Constantinopla; y como se distinguiese por su bella presencia y asombrosa intrepidez, obtuvo distinciones y recompensas; pero se habìa dejado llevar del torrente de aquellos tiempos, y era un violento perseguidor de las imàgenes. Con la conversaciòn y trato de un monje conociò su error, y tocado entonces de compunciòn, pasò seis años en ayunos y penitencia. Por fin, a la edad de cuarenta años dejò el servicio, y se retirò al monte Olimpo, en Bitinia. Doce años despuès tomò el hàbito religioso en el monasterio de Eresta. El donde milagros y el de profecìa lo hicieron tan cèlebre en Oriente, que acudìan a verle desde los lugares màs distantes. Defendiò con celo el culto de las santas imàgenes, y contribuyò en gran manera a que la emperatriz Teodora proscribiese aquel error. Llegò a la edad de 116 años, y muriò en el año 845. San Joanicio es uno de los Santos màs cèlebres de la Iglesia griega.

San Emerico
1031 d.C.



   San Emerico, confesor, hijo de San Estèban, rey de los hùngares, en Alba Real en Hungrìa. Desde niño dio pruebas de la mayor santidad. Creciendo en la virtud y perfecciòn, ofreciò a Dios su virginidad; pero no queriendo descubrir el secreto ni aùn a su propio padre, consintiò por fin a casarse con una doncella de sangre real, tan hermosa como honesta, y digna ciertamente de tan santo esposo, pues consintiò tambièn en la noche de las bodas a guardar virginidad y a vivir como hermanos. Siendo la vida del santo prìncipe màs digna del cielo que de la tierra, el Señor se la cortò en la flor de su edad, y le trasladò a otro reino màs seguro y perpetuo, ilustrando luego su sepulcro con muchos y grandes milagros. Benedicto VIII le canonizò con San Estèban su padre.

Santa Modesta

   Santa Modesta, virgen, en Trèveris. Fue natural de esta ciudad y consagrò toda su vida a Jesucristo. El Señor la favoreciò con divinas revelaciones, y muriò santamente en su misma patria el año 680. Su cuerpo fue sepultado en la Iglesia principal de dicha ciudad, y su sepulcro es glorioso en milagros.
  
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(Escuela Cima)