SANTOS DEL 3 DE NOVIEMBRE

  San Cuarto

   El glorioso trànsito de San Cuarto, discìpulo de los Apòstoles. Pocas noticias han quedado de este Santo, pues se ignoran si padeciò martirio, como algunos suponen, y el lugar donde acabò sus dìas. El apòstol San Pablo en su epìstola a los Romanos, capìtulo XVI, dice estas palabras: "Saludaos...,Cuarto, hermano".

San Germán

   Los Santos màrtires Germàn, Teòfilo, Cesario y Vidal, en Cesarea de Capadocia; los cuales en la persecuciòn de Decio padecieron valerosamente el martirio.

San Valentìn



   Los Santos màrties Valentìn, presbìtero, e Hilario, diàcono, en Viterbo; los cuales en la persecuciòn de Maximiano fueron precipitados en el Tiber con una gran piedra atada al cuello; pero habièndoles sacado milagrosamente un Àngel, fueron despuès degollados, recibiendo la corona del martirio.

Santa Wenefrida



   Santa Wenefrida, virgen y màrtir, en Inglaterra. Sus padres eran de la primera nobleza del paìs, y màs distinguidos aùn por su piedad. Dirigiò su educaciòn un santo presbìtero y monje llamado Beuno, que se dice haber sido su tìo materno, quien le enseñò la vida de perfecciòn que comenzò consagrando a Dios su virginidad, y tomando despuès el velo de religiosa. Viviò primero en un pequeño monasterio que habìa hecho edificar su padre en Holy Well, o Pozo Santo, y despuès se trasladò al de Guterin, del cual gue luego abadesa. Caradoc o Cradoc, hijo de Alano, prìncipe de aquel paìs, concibiò por ella una pasiòn tan brutal, que no pudiendo satisfacerla, la persiguiò un dìa enfurecido, y le cortò la cabeza, yendo ella huyendo de èl a tomar asilo en la iglesia de Holly Well, siendo asì Wenefrida màrtir de su pureza y virtud.

   Algunos escritores añaden que a Caradoc se o tragò la tierra en el sitio mismo en donde cayò la cabeza de la Santa, en el cual naciò inmediatamente una fuente, que es el admirable pozo que ahora se ve allì, con los guijarros o piedras que en el fondo se descubren pintadas de vetas rojas, y ciertas tobas o yerbas dentro del agua que despiden un olor fragante;; y que esta Santa màrtir fue restituida a la vida por las oraciones de San Beuno, llevando siempre despuès la señal del martirio en un cìrculo encarnado que le quedò alrededor del cuello.

San Malaquìas
1148 d.C.



   San Malaquìas, Obispo de Cenereth en Hibernia, en el monasterio de Claraval, quien floreciò en muchas virtudes: escribiò su vida San Bernardo, abad.

San Domno

San Domno, Obispo y confesor en Viena. El autor de la vida de este Santo dice que sobresaliò principalmente en èl la humildad, el amor a los pobres, y su celo en redimir cautivos. Parece que muriò por los años de 527.

Santa Silvia
Siglo VI d.C.



   Santa Silvia, madre de San Gregorio, Papa, en Roma. Naciò en Mesina de Sicilia, de la nobilìsima familia Octavia. Fue modelo de vìrgenes, de esposas y de madres; y Dios le concediò la dicha de dar a la Iglesia al gran Papa San Gregorio, el cual confiesa haber mamado con la leche de su buena madre los màs raros ejemplos de santidad. Viviò algunos amos en Roma, junto a la iglesia de San Sabas, con pobreza y abstinencia, dedicada enteramente a las pràcticas de la caridad y a los fervores de la oraciòn. Cierto dìa se apareciò un Àngel a San Gregorio, y le hablò de su madre dàndole el tìtulo de bienaventurada. Muriò en Roma el año 602.

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(Escuela Cima)