SANTOS DEL 23 DE OCTUBRE

San Servando

   Los Santos màrtires Servando y Germàn, en España junto a Càdiz, en el campo Ursoniano; los cuales en la persecuciòn de Diocleciano por sentencia de Viator, su lugarteniente, despuès de haber sido azotados, y encarcelados en un oscuro calabozo, y padecido hambre y sed, y las penalidades de un largo viaje que les obligaron a hacer cargados de cadenas; po ùltimo siendo degollados alcanzaron la corona del martirio. German fue sepultado en Mèrida, Servando en Sevilla.

San Teodoro

   El martirio de San Teodoro, presbìtero, en Antioquìa de Siria, el cual fue preso en la persecuciòn del impìo Juliano, y despuès de sufrir el tormento del caballete y otros muchos y muy crueles habièndole quemado tambièn los costados con antorchas; por ùltimo, como perseverase confesando a Cristo le cortaron la cabeza, y asì alcanzò la palma del martirio.

San Ignacio de Constantinopla

   San Ignacio, Obispo, en Constantinopla; el cual habiendo reprendido a Bardas Cèsar, porque repudiò a su mujer, por orden suya fue de muchas maneras ultrajado y tambièn desterrado; pero habièndole restituido a su iglesia el Papa Nicolao, descansò en paz. Fue hijo del emperador de Oriente Miguel Curopalato.

San Severino

 

   San Severino, Obispo de Colonia y confesor, en Burdeos. Este Obispo es honrado como patròn de Burdeos, cuya silla gobernò bajo San Amand. Algunos, contradiciendo el Martirologio romano, distinguen este Severino, llamado tambièn Suvino, Obispo de Burdeo, del que fue Obispo de Colonia, y piensan que el primero vino a Burdeos desde alguna parte del Oriente, y no de Colonia.

San Vero

   San Vero, Obispo, en Salerno. Se sabe que era tan grande su caridad para con los pobres, que en cierta ocasiòn, no teniendo nada que darles, se puso en oraciòn, y aparecieron dos Àngeles que le dieron socorros para que los distribuyese a los necesitados.

San Juan de Capistrano

 

   San Juan de Capistrano, confesor, de la Orden de los Menores, esclarecido por la santidad de su vida y por el celo de propagar la fe catòlica, en Vilak de Hungrìa; el cual con sus oraciones y milagros arruinò el formidable ejèrcito de los turcos, y librò del asedio la fortaleza de Belgrado.

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(Escuela Cima)