San Graciano
San
Graciano, Obispo, en Tours; al cual el Papa San Fabián
consagró primer Obispo en aquella ciudad, y resplandeciendo con
muchos milagros murió en el Señor. Vino desde Roma a
París con San Dionisio a mediados del siglo III, y
predicó la fe en Tours, donde fijó su silla episcopal.
Los galos de aquellas comarcas eran sumamente adictos al culto de los
ídolos; pero no hubo dificultades ni contradicciones capaces de
abatir su perseverancia como verdadero apóstol, con la cual
ganó a muchos de ellos para Cristo. Juntaba su pequeña
grey en grutas y cavernas, y en ellas celebraba los divinos misterios;
porque a veces se veía obligado a vivir escondido para escapar
de una muerte cruel, con que le amenazaban los paganos, y que siempre
estaba dispuesto a recibir con alegría en caso de caer en manos
de ellos. Continuó sus trabajos hasta su dichosa muerte por
espacio de cincuenta años.