SANTOS DEL 18 DE DICIEMBRE

San Rufo, Mártir

   El triunfo de los Santos mártires Rufo y Zósimo, en Filipos de Macedonia, que fueron del número de los discípulos que fundaron la primitiva Iglesia en la Judea y en la Grecia: de su dichoso martirio trata San Policarpo en la Carta a los Filipenses. Dice San Policarpo de ellos: "No han corrido éstos en vano, sino en fe y en rectitud; ya han ido al lugar que les ha sido debido por el Señor, con quien ellos también sufrieron". No se sabe si Antioquía o Filipos, o qué otra ciudad del Oriente en que predicaron, fue teatro de su triunfo, aunque sí que aconteció el año 116.

San Teótimo

   Los Santos mártires Teótimo y Basiliano, en Laodicea en Siria. Padecieron por los años de 304.

San Quinto

   Los Santos mártires Quinto, Simplicio y otos, en el África, martirizados en la persecución de Decio y Valeriano en el año 252.

San Victuro

   Los Santos mártires Victuro, Víctor, Victorino, Adjutor, Quarto y otros treinta, en Africa.

San Auxencio

   San Auxencio, Obispo en Mopsuesta en Cilicia; el cual siendo soldado en el ejército de Licinio, quiso antes despojarse de las insignias militares, que ofrecer uvas a Baco; después habiendo sido consagrado Obispo, esclarecido en milagros murió en paz.

San Graciano

   San Graciano, Obispo, en Tours; al cual el Papa San Fabián consagró primer Obispo en aquella ciudad, y resplandeciendo con muchos milagros murió en el Señor. Vino desde Roma a París con San Dionisio a mediados del siglo III, y predicó la fe en Tours, donde fijó su silla episcopal. Los galos de aquellas comarcas eran sumamente adictos al culto de los ídolos; pero no hubo dificultades ni contradicciones capaces de abatir su perseverancia como verdadero apóstol, con la cual ganó a muchos de ellos para Cristo. Juntaba su pequeña grey en grutas y cavernas, y en ellas celebraba los divinos misterios; porque a veces se veía obligado a vivir escondido para escapar de una muerte cruel, con que le amenazaban los paganos, y que siempre estaba dispuesto a recibir con alegría en caso de caer en manos de ellos. Continuó sus trabajos hasta su dichosa muerte por espacio de cincuenta años.

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(Escuela Cima)