SANTOS DEL 16 DE OCTUBRE

San Martiniano

   Los Santos Martiniano y Saturniano con otros dos hermanos suyos; los cuales en la persecuciòn de los vàndalos en tiempo de Genserico, rey arriano, siendo esclavos de un cierto vàndalo, fueron convertidos a la fe catòlica por Santa Màxima, virgen, la cual tambièn era esclava; estando firmes en la fe, primeramente fueron apaleados con palos nudosos, y descarnados hasta los huesos; màs como padeciesen muchos dìas este tormento, y al dìa siguiente los encontrasen milagrosamente sanos, al fin los desterraron. En el desierto, habiendo convertido muchos bàrbaros a la fe de Cristo, consiguieron del Papa que les enviase un presbìtero y otros ministros para que los bautizase. Por ùltimo atado por los pies a la trasera de un carro de cuatro caballos, los hicieron arrastrar por selvas escabrosas hasta que murieron. Màxima despuès de haber vencido muchos tormentos, y saliendo milagrosamente salva, se encerrò en un monasterio, donde fue prelada de muchas vìrgenes, y muriò santamente.

San Saturnino

   Los Santos Saturnino, Nereo, con otros trescientos setenta y cinco màrtires. Estos Santos padecieron tambièn martirio como los anteriores en el mismo paìs durante la persecuciòn de Genserico, rey de los vàndalos, por medio de tormentos que inventò a propòsito la màs refinada crueldad.

San Bercario

   San Bercario, abad y màrtir fundò el monasterio de Hanviliers donde se retirò, y otros dos en la diòcesis de Chalons, los cuales enriqueciò con reliquias de Roma y Jerusalèn, a donde habìa ido en peregrinaciòn. Muriò en 696 vìctima de su celo a manos de un monje a quien habìa reprendido. El Santo se contentò con exhortar al culpable a la penitencia.

San Lulo

   San Lulo, Obispo y confesor, en Maguncia. Fue inglès y discìpulo del venerable Beda. Pasò a Alemania a instancias de San Bonifacio quien le enviò a Roma a consultar con el Papa Zacarìas sobre ciertas dificultades que no querìa encomendar a cartas ni escritos. A su vuelta el mismo San Bonifacio le preparò para sucesor suyo, y fue consagrado Obispo de Maguncia con el consentimiento del rey Pipino y la aprobaciòn del clero y de todo el paìs. En los ùltimos años de su vida renunciò su obispado, y se retirò al monasterio de Harsfield, que èl mismo habìa fundado, donde acabò santamente sus dìas por los años de 787.

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(Escuela Cima)