Los Santos
mártires Eron, Arsenio, Isidoro y Dióscoro, niño,
en Alejandría; a los tres primeros en la persecución de
Decio atormentó el juez con varios suplicios; y viendo que no
desfallecía su constancia los mandó quemar.
Dióscoro fue azotado de muchas maneras; pero quiso Dios que le
dejasen libre para consuelo de los fieles.
San Justo
El triunfo
de los Santos Justo y Abundio; los cuales en tiempo del emperador
Numeriano, por mandato del presidente Olibrio fueron echados en una
hoguera, y saliendo de ella ilesos, los degollaron.
San Nicasio
La
pasión de los San Nicasio, Obispo, Eutropia, virgen, su hermana
y sus Compañeros mártires, en Reims; los cuales murieron
a manos de los bárbaros enemigos de la Iglesia.
San Espiridión
La dichosa
muerte de San Espiridión, Obispo en la isla de Chipre: fue otro
de aquellos confesores a quienes Galerio Maximiano, sacado el ojo
derecho y desjarretados los nervios de la rodilla izquierda,
condenó a las minas; este Santo estuvo dotado del
espíritu de profecía y del don de milagros; y en el
Concilio de Nicea convenció a un filósofo gentil, que
escarnecía a la religión cristiana, y le
conviritió a Jesucristo.
San Agnelo
San Agnelo,
abad, en Nápoles en Campaña, esclarecido con la gracia de
los milagros; viéronle muchas veces con el estandarte de la cruz
libertar la ciudad cercada de los ejércitos enemigos.
San Matroniano
San
Matroniano, ermitaño, en Milán. Corresponde este Santo a
los primeros siglos de la Iglesia.