SANTOS DEL 11 DE
DICIEMBRE
San Dámaso, Papa
384 d.C.

San
Dámaso, Papa y confesor, en Roma; el cual condenó al
heresiarca Apolinario, y restituyó a Pedro, Obispo de
Alejandría, que había sido echado de su silla por los
herejes; halló también muchos cuerpos de santos
Mártires, e ilustró sus sepulcros con epitafios en verso.
San Trason
El martirio
de San Trason, en Roma; el cual cual porque alimentaba de su hacienda a
los cristianos que trabajaban en los baños y otras obras
públicas, y a los encarcelados, por decreto de Maximiano fue
preso y coronado con el martirio juntamente con otros dos llamados
Ponciano y Pretextato.
San Victorico
Los Santos
mártires Victorico y Fusciano, en Amiens, los cuales el mismo
imperio, por sentencia del presidente Riccio Varo fueron atormentados
atravesándoles las narices y las orejas con sortijas de hierro,
taladrándoles las sienes con clavos ardiendo,
arrancándoles los ojos y asaetándolos, y de esta suerte
degollados juntamente con San Genciano, su huésped, pasaron al
Señor.
Los Santos Victorico y Fusciano eran dos hombres
apostólicos que fueron a predicar la fe a las Galias casi al
mismo tiempo que San Dionisio de París, penetraron hasta las
partes más remotas de aquel reino, y al fin hicieron a Teruan
asiento principal de su misión. Pasando a Amiens, donde Riccio
Varo perseguía a los cristianos con más que salvaje
brutalidad, se alojaron en casa de un tal Genciano que deseaba ser
discípulo de Cristo. Éste les informó de que poco
antes San Quintín había padecido el martirio; y ellos
fueron a poco de esto presos también con su caritativo
huésped, y todos tres muertos por Cristo, por los años
287.
San Daniel Stilita
490 d.C.

San Daniel
Stilita o De La Columna, en Constantinopla. Habiendo determinado imitar
el modo de vida que había visto en San Simeón,
eligió un sitio en el próximo desierto de las
montañas que avanzan hasta el Ponto Euxino, a unas cuatro millas
del mar, y siete de Constantinopla hacia el Norte. Allí le
construyeron una columna, en cuyo remate vivió expuesto sin
abrigo a fuertes vientos y fríos crueles, hasta la edad de
ochenta años. Sin bajarse de ella fue ordenado sacerdote por
Pannadio, Obispo de Constantinopla, y el Santo dijo Misa en el mismo
estrecho sitio; y la primera vez administró la Comunión
al Patriarca, como lo hizo en adelante muchas veces de sus manos. La
comida de que comúnmente usaba eran raices y hierbas desabridas,
y a veces pasaba días enteros sin tomar alimento alguno. Le
honró Dios con el espíritu de profecía y el don de
milagros. Predijo su muerte propia, la cual aconteció en su
columna el año 494, habiéndole asistido en sus
últimos momentos el patriarca Eufemio. Tres días antes de
morir ofreció a medianoche el Santo Sacrificio, y fue visitado
de los Ángeles en una visión.