SANTOS DEL 10 DE
OCTUBRE
SAN FRANCISCO DE BORJA

San
Francisco de Borja, prepòsito general de la
Compañìa de Jesùs, en Roma, memorable por la
aspereza de su vida, por el don de oraciòn, y por haber
renunciado las dignidades del mundo, y negàdose a admitit las de
la Iglesia.
SAN PINITO
San Pinito,
Obispo de Ginocea, en la isla de Candia, uno de los màs dignos
prelados que ha tenido la Iglesia: floreciò en tiempo de Marco
Aurelino Vero y de Lucio Aurelio Commodo, y dejò en sus escritos
como en un espejo una via representaciòn de sì mismo y de
su vida.
SAN GEREON

San
Gereòn, màrtir, con otros 318, en Colonia; los cuales en
la persecuciòn de Maximiano, en defensa de la religiòn
catòlica ofrecieron con resignaciòn sus cuellos a la
espada. Parece que San Gereòn y San Vìctor, que
sigue, eran oficiales de la legiòn Tebea, y todos sus
compañeros, individuos de la misma, los cuales murieron muchos
despuès del martirio de su jefe San Mauricio.
SAN VICTOR

Los Santos
Vìctor y compañeros, màrtires, en las
cercanìas de la misma ciudad legiòn que los que preceden.
SAN CASIO
Los Santos
màrtires Casio y Florencio, con otros muchos, en Bonna en
Alemania. De la misma legiòn que los precedentes.
SAN EULAMPIO

Los Santos
màrtires Eulampio y Eulampia, virgen, su hermana; la cual
habiendo oìdo que atormentaban a su hermano por la fe de Cristo,
corriendo atravesò por medio del tropel hasta llegar a abrazarle
y hacerse compañera suya en la pelea; ambos fueron metidos en
una caldera de aceite hirviendo; màs como de ella saliesen sin
recibir daño alguno, fueron degollados para alcanzar la corona
de su martirio juntamente con otros 200, que al ver aquel milagro se
habìan convertido a la fe.
SAN PAULINO
San
Paulino, Obispo, en York de Inglaterra, discìpulo de San
Gregorio, Papa; el cual habiendo sido enviado con otros por este santo
Doctor a predicar el Evangelio a los ingleses, convirtiò a la fe
de Cristo al rey Edwin y a su pueblo.
SAN CERBONIO
San
Cerbonio, Obispo y confesor, en Porto Baratto en la Toscana, del cual
escribe San Gregorio que en vida y en muerte obrò grandes
milagros.