Fue Papa y mártir, en Roma, el cual habiendo
gobernado la Iglesia en tiempo del emperador Adriano y en el de Antonino Pío,
padeció gustoso la muerte temporal en el año 125 del Señor
para adquirir la posesión de Jesucristo y fue enterrado en la Acrópolis
de Alatri (Frosinone).