El Cielo es el lugar de la eterna felicidad donde Dios recompensa
a los justos: "Vengan benditos de mi Padre, a poseer el reino que les
tengo preparado desde el principio del mundo" (Mateo 25,34). Es tan diferente
a todo lo que conocemos, que nos es difícil imaginar ese premio.
Por la fe, sin embargo, sabemos que existe.