LA NATURALEZA DE DIOS Y SU OBRAR

   Podemos definir a Dios diciendo que es: un Espíritu infinitamente perfecto que existe por sí mismo, y de quien todos los demás seres reciben la existencia.

   Se dice:

a) Espíritu, esto es un ser inmaterial, dotado de entendimiento y voluntad como nuestra alma, aunque infinitamente más perfecto.
b) Infinitamente perfecto, porque tiene todas las perfecciones posibles en grado sumo e ilimitado.
c) Que existe por sí mismo, porque no ha recibido por nadie la existencia.
d) Y de quien todos los demás seres reciben la existencia. Él es el Creador de todos los seres; y en cambio Él no ha sido hecho por nadie, pues es el Ser necesario que existe desde toda la eternidad.

DIFERENCIAS ENTRE DIOS Y LA CRIATURA

   Las criaturas no poseen su ser por necesidad de naturaleza; de hecho hubo un momento en que no fueron y, aunque actualmente son, pudieron no haber sido. Tienen el ser recibido de otro (en último término de Dios), según el grado y los límites de su propia naturaleza. Dios en cambio, existe por sí mismo con necesidad absoluta; es el Ser sin limitación. Todo aquello que es algo (bondad, sabiduría, poder, bello) se encuentran en Él, y no de cualquier modo sino en grado infinito.

ATRIBUTOS DE DIOS

   Atributos divinos son las diversas perfecciones que distinguimos en Dios: como su Sabiduría, Su Bondad,etc.

   Estas perfecciones no son realmente distintas en Dios; y así su Sabiduría no difiere realmente de su Bondad, ni ambas de la esencia divina.

   Sin embargo, las llamamos diversas, porque no pudiendo nuestro entendimiento abarcar de una mirada el cúmulo de infinitas perfecciones de Dios, se ve obligado a distinguirlas para poderlas estudiar.

   La Esencia Divina es Única, Simple, Infinita, Inmutable, Eterna e Inmensa.

a) Unidad.
   Dios es único, esto es, no puede haber sino un solo Dios, porque la esencia divina es incomunicable.

   Esta verdad consta en muchos lugares de la Sagrada Escritura. Basta citar el primer mandamiento de la Ley: "Yo soy el Señor tu Dios; no tendrás otros dioses delante de Mí" (Éxodo 20,2). Los Símbolos de la fe comienzan diciendo: "Creo en un solo Dios...".

   Concebimos a Dios como ser infinito, esto es, que tiene todas las perfecciones. Si hubiera varios dioses el uno no tendría las perfecciones de los otros, y así ninguno sería Dios. En otras palabras, es imposible que existan dos seres infinitos.

   Se llama idolatría el error que consiste en admitir y adorar varios dioses:

   Las causas principales son:
1.-La ignorancia y debilidad del entendimiento humano que toma como dioses las manifestaciones de Dios en la naturaleza.

   Especialmente aquellos que le causan admiración o temor, como el sol, el rayo, etc. o que tienen relación más directa con la vida y felicidad del hombre, como el fuego, el agua, la paz, etc.

2.-La malicia del demonio que se hace adorar como Dios y lleva a los hombres a adorar los mismos vicios. Es deber de todo buen cristiano trabajar con la oración y la limosna por la conversión de los infieles.

b) Simplicidad:
   Dios es simple, esto es, no compuesto de partes.

   La Simplicidad de Dios implica que Dios no tiene cuerpo, ni cualidades sensibles, ni partes de ninguna especie.

   San Juan nos enseña que "Dios es un espíritu". Y en otro lugar que "nadie vio a Dios ni lo puede ver" (Juan 4,24; Juan 1,18).

   En Dios no puede haber partes, porque todo ser compuesto es posterior a las partes que lo componen. Dios no puede ser posterior de ningún ser, porque es la causa de todos. Luego no puede constar de partes.

   Ejemplos de que todo ser compuesto es posterior a sus partes: en una casa los ladrillos, piedras, maderas, etc, existen antes que la casa. Primero existen  el hombre y el caballo; y entre los dos forman el jinete.

   Cuando la Sagrada Escritura nos habla de los ojos y manos de Dios, etc., emplea un lenguaje figurado para darnos a entender mejor sus perfecciones y sus obras.

   Así para significarnos que Dios todo lo sabe, nos dice que "En todo lugar los ojos de Dios contemplan a los buenos y a los malos" (Proverbios 15,3). Isaías pinta con estas grandiosas figuras el poder de Dios: "¿Quién es aquél que ha metido  las aguas del océano en el cuenco de su mano, y sostiene con sólo tres dedos la mole del universo?" (Isaías 40,12).

c) Infinidad.
   Dios es infinito, esto es, tiene todas las perfecciones en grado sumo e ilimitado.

   La Escritura nos enseña que Dios es la misma Sabiduría, "el solo Poderoso", "el solo Bueno", "el que da a todas las cosas vida y movimiento"; en una palabra, que tiene todas las perfecciones en sumo grado.

   La razón nos demuestra que Dios es Infinito, porque de no serlo podría recibir más perfecciones. Dependería entonces de aquél que se las diera, y, por tal motivo, no sería Dios.

   La consideración de la infinita grandeza de Dios, unida al reconocimiento de nuestra miseria y pequeñez, debe humillarnos profundamente ante Él. Este es el sólido fundamento de toda la humildad cristiana.

d) Inmutabilidad
   La inmutabilidad de Dios consiste en que Dios no está sujeto a cambio ni en su Ser, ni en sus designios.

   Así leemos en Santiago: "Dios en quien no cabe mudanza, ni sombra de variación..." (1,17). Y en Malaquías: "Yo soy el Señor y no cambio" (3,6).

   Pruebas de razón: a) Dios no cambia en su Ser, porque ni puede adquirir nada nuevo, ni puede perder nada de lo que tiene, pues ya no sería infinito. b) Dios no cambia en los propósitos de su Voluntad, porque todo lo que sucede Él lo tenía previsto y determinado desde la eternidad.

   Cuando se dice en la Escritura que "Dios se arrepintió de haber creado al hombre", es un modo de hablar figurado, porque en realidad Dios no puede mudar ni arrepentirse (Génesis 6,7).

   Mudar o arrepentirse es cambiar de designios; y el cambio de designios importa el conocimiento de cosas que antes se ignoraban. Pero Dios desde toda la eternidad todo lo sabe.

   La Sagrada Escritura quiere significar la indignación de Dios ante la maldad del hombre.

e) Eternidad
   Consiste en que Dios no ha tenido principio ni puede tener fin.

   "Tú, oh Dios, eres desde toda la eternidad y por toda la eternidad", dice David (Salmo 89,2).

   Para Dios no hay pasado ni futuro, sino que todas las cosas están en un eterno presente ante sus ojos. Siendo Dios Eterno e Inmutable debemos unirnos a Él por ser lo único que permanecerá para siempre. El más funesto engaño de los hombres es cuidar únicamente de lo que pronto desaparece y olvidarse de asegurar lo eterno.

f) Inmensidad. Presencia de Dios
   La Inmensidad de Dios consiste en que está en todo lugar y en todas las cosas: y esto de tres modos:

1) Por esencia, en cuanto les comunica ser y actividad.
2) Por presencia, en cuanto está en todos los lugares presenciando lo que pasa en ellos.
3) Por potencia, en cuanto conduce todas las cosas al fin que les ha señalado.

   La presencia de Dios debe movernos a evitar todo cuanto pueda ofenderlo y a hacer todas nuestras obras dignas de sus divinos ojos. La Escritura atribuye el pecado al olvido de Dios: "El impío no tiene a Dios ante sus ojos, por eso su proceder es siempre perverso"; y nos muestra la virtud como fruto del pensamiento de su presencia. "Anda delante de mí, y serás perfecto" (Génesis 17,1).

EL ENTENDIMIENTO DIVINO

   Como nosotros observamos que el hombre posee inteligencia, hemos de afirmar esta perfección en Dios, en grado eminente: "Dios es infinito en su entendimiento, en su voluntad y en toda perfección" (Concilio Vaticano I, Dz. 1782).

   Las propiedades de la inteligencia Divina son:

1) Perfecta e inmediata.
2) Comprensiva e Inmutable
3) Universal
   
   ¿Cómo se concilia el conocimiento divino con la libertad humana?, ¿un acto que Dios ha previsto desde toda la eternidad no se realiza necesariamente? Entonces ¿Cómo puede ser libre?.

   Daremos dos respuestas a esta importante cuestión.

1) Nos constan de modo cierto, las dos verdades, a saber, que Dios todo lo sabe, y que el hombre es libre. Si no vemos cómo se concilian entre sí, no tenemos derecho a negar ninguna de las dos; tan sólo debemos reconocer la flaqueza de nuestro entendimiento.

2) Las cosas que Dios prevé (o mejor dicho ve) desde toda eternidad, sucederán infaliblemente, pero de acuerdo con la naturaleza de cada criatura; esto es necesariamente en las criaturas irracionales, y libremente en las criaturas libres.

   No fuera Dios Sabio si un suceso que debe ser libre de acuerdo con la naturaleza de la criatura, se tornara fatalmente necesario únicamente porque Él lo conoce de antemano.

   Si Dios tiene previsto que me he de condenar ¿me condenaré?. Si Dios tiene previsto que me he de salvar, ¿me salvaré, sea que obre bien o que obre mal?. ¿Es inútil obrar el bien?.

   Dios me ha dado libertad para obrar. Mi salvación o mi condenación dependen del uso bueno o malo que yo haga de mi libertad. Pero este uso no deja de ser libre por ser conocido por Dios.

LA VOLUNTAD DIVINA

   Al ser la voluntad una de las perfecciones de la naturaleza humana, hemos de afirmarla (por la vía de la analogía y eminencia) de la naturaleza Divina.

   La voluntad es la facultad espiritual e inmanente, que sigue al conocer, y con la cual la persona (humana, angélica o Divina) adquiere algo o alguien.

   En Dios (Ser simplicísimo), su obrar se identifica con su esencia, y por eso hay una identidad entre su Inteligencia, su Voluntad y su mismo Ser.

   Las propiedades de la Voluntad Divina :

1) Es simple
2) Es inmutable y eterna
3) Es Omnipotente (puede hacer todo cuanto quiere).
4) Es Buena y justa


Página Principal

(Escuela Cima)